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Vivo, Respiro, Soy Yo Mismo

La imagen “http://soccerpatch.com/MEXICO/P_PueblaMex.jpg” no puede mostrarse, porque contiene errores.Texto enviado por José Luis Pérez

Dicen que los minutos no corren igual cuando nos sentimos cerca de la muerte. Aunque uno se quiera preparar para lo que viene, el miedo a saber que vendrá el fin de todo nos hace cerrar los ojos y recordar nuestra vida como si fuera el trailer de un filme en decadencia.

Miro el calendario mientras llega a mi moribundo olfato un delicioso olor a mole con ajonjolí. A pesar de mi situación no evito mis antojos y lleno mis pocas esperanzas con el sabor de esa mezcla de esencias de mi tierra.

Es triste cuando la existencia no depende de uno mismo, sino de aquellos que te condenan a andar por la orilla de un barranco todo el recorrido. Yo busco en cada batalla rescatar aquello que me mantenga con la suficiente fuerza para llegar hasta el final, pero aún me bato en duelo con dos rivales: uno agonizante y otro cerca de la gloria.

El primero viene de un puerto donde las alegrías fueron arrancadas del alma. Ahí, las palmeras borrachas de sol cubren las ilusiones con sombras de penurias y él está desahuciado, pidiendo a los dioses del mar un milagro que le permita pintar de rojo el corazón escualo.

El segundo es de una urbe donde el porvenir parece más seguro que la vida misma. Está cobijado por la brillantez que le da la plata, pero está vacío cual volcán apagado por la fría insensatez. Sus seguidores lo han visto cual religión que araña las entrañas como un felino, rey del monte.

Mi último contrincante fue un monarca venido a menos, que se había trasladado desde una lejana, bella y airosa comarca. No tenía muchas fuerzas para salir con vida de ese combate, pero mis ansias y mi espíritu de supervivencia me hicieron renacer cual Ave Fénix, para estar ahora más cerca de la salvación que del momento final.

Miro el reloj y los segundos me comen la impaciencia. Yo no quiero seguir haciendo del tiempo un amigo que me dé la pauta, ni tampoco el enemigo que mida mi fortuna y se ría de mis desgracias.

Por la tierra donde he nacido, por los amigos con que he crecido, por los sabores y olores con los que me reconocen en cualquier rincón de este inerte mundo, por los años en que he decidido transitar sin pena ni complejos por la historia y por todos aquellos que me han hecho tan grande como fuerte, no he de morir y alimentaré el estirpe de ser lo que soy: un Camotero del Puebla.

NOTA DEL EDITOR: Puebla goleó 5-2 al Pachuca y necesita sólo un(1) punto para quedarse en la Primera División Mexicana al menos un año más(ver crónica del juego).

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